02 JUN 2016

Rebelde de los Beatniks cumple 50 años: el inicio de todo lo demás

El primer tema del rock argentino cumple medio siglo. Su historia.
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Por Carlos Iogna Prat


En 1966, el rock nacional era solo un sueño. El contexto musical de los jóvenes estaba marcado por las figuras comerciales de la época y los grandes nombres del tango y el folclore. Ya existían algunos ídolos juveniles, que provenían de exitosos ciclos como el Club del Clan. Los cantantes románticos internacionales dominaban la escena.

Si nos metemos en el primer nervio rockero, vamos a encontrar aquellos primeros intentos como The Wild Cats, luego Los Gatos Salvajes, con Litto Nebbia y Ciro Fogliatta, que comenzaron en Rosario, y que luego le dieron vida a Los Gatos y la gran historia de La Balsa.

Ya existían algunos reductos cercanos al jazz donde los chicos curiosos y ávidos de nuevas experiencias podían experimentar del estilo que llegaba de los Estados Unidos, con Elvis Presley como figura, y del Reino Unido, con la “beatlemanía”. La Cueva y la Perla de Once eran dos paradas obligadas para aquellos bohemios.

Uno de esos primeros grupos que se interesó por este género fueron Los Beatniks. Marcados por una nueva corriente literaria y musical, Moris (Mauricio Birabent) y Pajarito Zaguri (Alberto Ramón García) tuvieron sus primeros días musicales con el grupo durante el verano del 66 en la ciudad de Villa Gesell, tocando en un pequeño escenario del Juan Sebastián Bar.

El mensaje que buscaban era bien puntual: “paz, sexo, amor libre y antimilitarismo”. No había un concepto puntual o una estrategia establecida. Los músicos querían disfrutar del momento sin tener en mente grabar un disco o ser famosos. Por aquellos días ya despuntaba una canción que era todo un manifiesto para la época: Rebelde.
 

 

El 2 de junio de 1966, Moris y Pajarito, junto al baterista Alberto Fernández Martín y el bajista Antonio Pérez Estévez, ingresaron al estudio para grabar el tema que fue editado como simple junto a No finjas más. También contaron con el apoyo de músicos de jazz.

Para buscar más promoción, los músicos fueron a ver a Héctor Ricardo García, dueño de Crónica y le contaron que iban a recorrer las calles del centro porteño promocionando sus canciones y al final se iban a bañar junto a unas chicas en una fuente ubicada en frente de una importante discoteca de la época. Un periodista participó del curioso evento y se transformó en un escándalo dentro de la publicación. El presidente Juan Carlos Onganía llegó a secuestrar la edición. Para no ser menos, los músicos terminaron presos.

Fue el comienzo de algo muy importante. Una canción que marcó a una generación, y que luego de cinco décadas, su mensaje se mantiene intacto.


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