13 SEP 2016

Ruidoso, rápido y breve: los absurdos récords del rock

The Weeknd llegó al Libro Guinness y Bruce Springsteen se superó a sí mismo. La música y sus intentos por superarse hasta la ridiculez
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Por Diego Mancusi

El rock y sus estilos cercanos (llámense pop, soul, rap o lo que sea) son, por definición, un festival de la exageración. De eso se burlaba Spinal Tap con sus amplificadores que llegaban hasta 11: la voluptuosidad y el exceso están en la naturaleza de este género que desde su mismísimo nacimiento intenta llevar las cosas siempre un paso más allá.

 

Por estos días, las noticias dan cuenta de algunos nuevos plusmarquistas. Primero Bruce Springsteen, que tocó cuatro horas seguidas en su Nueva Jersey natal, lo cual constituye el concierto más largo que dio en sus 44 años de carrera en suelo estadounidense (su récord absoluto son las 4 horas y 6 minutos en Helsinki, en 2012). Luego está Abel Makkonen Tesfaye, a quien conocemos como The Weeknd, que aparecerá en la actualización del Libro Guinnnes de los Récords que se editó el 8 de septiembre porque su disco Beauty Behind The Madness (2015) logró 60 millones de escuchas por oyentes únicos en Spotify y por ser el artista que más semanas consecutivas estuvo en el Top 10 de la lista Top 100 de Billboard de artistas masculinos solistas (pasó allí 45 semanas con singles como “Earned It”, “Can’t Feel My Face” y “The Hills”). Por último, bastante más alejado de lo que llamamos rock pero también músico al fin, Justin Bieber metió ¡ocho! certificaciones en el nuevo Guinness. Su canción “What do you mean?” fue la más reproducida en Spotify en una semana: 30.723.708 veces. Trece canciones suyas entraron al Top 100 de Billboard al mismo tiempo. Es el cantante masculino con más seguidores en Twitter, superando los 87 millones. Y así.

 

Pero más allá de los récords de ventas y similares, hay actividades del quehacer cotidiano rockero que también están cuantificadas y verificadas por el Guinness. Como por ejemplo tocar la guitarra: ¿cuántas veces nos habremos maravillado con ciertos violeros haciendo solos supersónicos y cuántas nos habremos aburrido viendo gente tocar a la velocidad de la luz pero careciendo por completo de todo sentimiento? Bueno, un señor se dedicó a perfeccionar el arte de tocar rápido hasta figurar en el famoso librito: John Taylor, que responde al seudónimo de Dr. Hot Licks, pasó a la inmortalidad por tocar la pieza “Flight of the Bumblebee” a 600 beats por minuto (y sin errores), convirtiéndose así en el guitarrista más veloz del que se tenga registro.

 

 

Pero en el rock no sólo se toca rápido: también se toca fuerte. La competencia por ser la banda más ruidosa del mundo empezó en 1972 con la primera certificación Guinness a Deep Purple, que en un show en un teatro de Londres tocó a 117 decibeles y dejó a tres miembros del público inconscientes. Cuatro años después los Who les subieron la apuesta y llegaron a 126 db, también en un concierto en Londres. Hasta que finalmente llegaron los ases de todo lo exagerado en el rock: Manowar certificó en 1984 un total de 129,5 db en una presentación en Hanover, Alemania. Y hasta ahí llegó la carrera, porque la gente de Guinness dejó de incluir este récord para no propiciar el daño auditivo. Afuera de esto quedaron performances de Motörhead, Kiss y... de nuevo Manowar, que dice haber llegado a los 139 db extraoficialmente.

 

 

La batería también tiene su récord. Nuestro Javier Martínez (integrante de Manal, por si alguno no lo sabe) estuvo dos veces al tope de las marcas: primero con una performance de 41 horas registrada en Francia en 1985 y luego con otra de siete horas más, organizada en 1998 en Buenos Aires. Sin embargo, la plusmarca fue largamente superada con el paso de los años, quedando en manos del portugués Carlos Santos, que en 2014 tocó por ¡133 horas!

 

 

¿Se acuerdan de cuando Charly García quiso tocar un día entero en La Trastienda y a la gente del local de San Telmo la idea no le cerró y el músico terminó golpeado y sin su show del día siguiente? Bueno: si efectivamente Charly hubiera tocado con su banda un día sin parar no se habría ni acercado al récord Guinness de un grupo tocando más tiempo. La marca actual es de una fundación de yoga de la India, que entre el 14 y el 16 de abril de 2009 hizo música por 64 horas seguidas. 

 

 

Finalmente, quien tuvo sus encontronazos con el Guinness fue Jack White, quien en su momento supo quejarse porque los compiladores del libro no le prestaron atención a su idea de dar el concierto más breve de la historia: una sola nota y un único golpe de platillo, en una presentación de White Stripes de 2007 en Canadá. La gente del Guinness primero lo incluyó, pero después eliminó la categoría con el argumento de que “la naturaleza de competir para hacer algo 'lo más breve' trivializa la actividad que se está desarrollando”. Igual después se tomó revancha: en 2014 editó el disco más rápido de todos los tiempos. Desde que empezó la grabación del simple “Lazaretto/Power of My Love” hasta que estuvo en las bateas listo para ser vendido, pasaron solamente 3 horas, 55 minutos y 21 segundos.

 


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