08 JUL 2016

Segundo semestre rodando

En su nueva columna, Esteban Rial rescata lugares donde ver bandas por poca plata
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Por Esteban Rial

Entonces está todo igual que antes, pero se dio vuelta la taba: si bien es cierto que los protagonistas y los coprotagonistas y los procesos siguen siendo los mismos, el cambio de fase no parece ser un opcional sino algo que antes o después te sucede quieras o no quieras; el nivel de reacomodamiento de la escena que nos convoca, del país y hasta del mundo es algo de proporciones históricas, 2016 es un año exageradamente bisagra, y así como hubo un primer semestre traumático, ahora mismo tenemos un segundo semestre del que sabemos muy poquito, pero que asoma generoso en cantidad y calidad de signos de los tiempos varios (otra cosa es intentar sacar conclusiones sin colapsar en el intento).

 

Seguramente la noche y trasnoche palermitana no sea el mejor ámbito para darse cuenta de hasta que punto que pin que pan, pero lo cierto es que, a falta de dinero en los bolsillos y en los cajeros, hay música en vivo y en directo sonando tremendamente cada dos por tres, y a veces gratis; sin ir más lejos en el tiempo (la semana pasada) ni en el espacio (la famosa esquina ubicada en la esquina de Humboldt & El Salvador internacionalmente conocida como La Viola Bar) vi a los Guauchos rompiéndola a niveles superlativos en el marco del ciclo Ciudad Capital, al punto de que ahora soy de los que pienso que entre todas las escenas que conviven en nuestra geografía, es esta corriente energética psicodélica telúrica que brota a cientos y hasta mil kilómetros de nuestra enfermiza y enfermante Reina del Plata, una suerte de americana alucinada argentina profunda, progresiva, rockeada y folklórica, la que tal vez esté en condiciones de generar mayores ingresos de divisas durante las próximas temporadas. En otras palabras, fui unos de los tantos que esa noche los vio por primera vez y que a partir de ahora sabemos que hacen música ideal para embelesar un Opera, un Gran Rex y hasta un Teatro Colón.

 

Por otra parte, desde un punto de vista aporteñado pero de corazón zonasureño en el exilio, esta es la que se dice una semana soñada, con los Ok Pirámides dando cátedra de electricidad, contundencia y elegancia post punk en La Viola Bar en el debut del ciclo Supermartes (sobre el cual ya escribiré futuros párrafos), y plato fuerte del mes de julio y justicia porética de postre, este domingo Placer toca por primera vez en La Trastienda, para toda la alegría de la gente iniciada en la poesía y cadencia melódica de Walter Lema, que con sus compañeros de canciones redondas e himnos rockeros saben como prenderse fuego y resucitar en el intento. La fecha se realiza en el marco del Ciclo Dorado, de Geiser, con shows de Olímpica y Delta Venus, y musicalización de Migue Castro, coproductor de los dos últimos discos de Placer, el primer show a las 20 horas puntual, etc

 

Me despido con un par de reflexiones platenses: la primera es una corrección a mi última columna para este portal único en su especie, ya que justo el día después de su publicación al parecer las autoridades municipales pertinentes entraron en razón y Pura Vida seguirá abierto, molestando al vecindario por el bien de la escena alternativa platense posta, la más universitaria y modernista de todas, locales y vistantes de todos los colores; más que sospechado o perseguido, el modelo Pura Vida merece ser mejorado y hasta propuesto como ejemplo, sobre todo por eso de dejar la totalidad de la entrada para las bandas, una ecuación que debería ser dominante y que hoy por hoy es excepcional. Igual, y más allá de la continuidad de Pura Vida, sigue estando de moda la estupidez esta de clausurar boliches chicos y lugarcitos alternativos, por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires pasa todo el tiempo, y seguirá pasando hasta que de una buena vez se desmonte esa costra de inspecciones y habilitaciones que solo sirve para apretar y recaudar por izquierda o por derecha siniestra y así nos embarramos todos lo máximo posible, que la pampa húmeda es así. Tenía una segunda reflexión platense, sobre el festival Provincia Emergente pasado por agua, pero me la guardo para la semana que viene, o la otra, que no quiero pecar de polémico ni tirar sal en ninguna herida, menos en la semana de la dulzura.

 

Justamente por eso me despido con un simple de Charlie Rich en 1961, con una cancioncita liviana de su autoría en el lado a y una desgarrante versión en el lado b.

 


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