20 JUL 2016

Sobre la famosa Zona Sur

En su nueva columna, Esteban Rial escribió sobre la frecuencia de onda de las bandas zonasureñas
2083
Por Esteban Rial

Cuanto más conozco, valoro y hasta disfruto del resto del universo más o menos pop-rockero argentino y latinoamericano, más confirmo que más allá de las modas, estilos y generaciones, existe en la Zona Sur del Gran Buenos Aires algo así como una carga estática ferroviaria y tensión estética superior (y hasta me atrevería a arriesgar una más desapegada perspectiva global). Se manifiesta tanto en espacios físicos puntuales (fácilmente reconocibles por cualquier extrazonasureño que alguna vez se haya asomado), como en algunos grupos que destilan música de altísimo poder curativo -la autosugestión ayuda muchísimo- e individuos que se autoexilian a esta fabulosa Ciudad Autónoma para intentar bajar un poco el nivel de ridiculez dominante…

Igual eso de hablar de Zona Sur en forma indiscriminada es, entre otras cosas, una simplificación intolerable. Limitándonos a Almirante Brown, una cosa es Adrogué (con sus comprensibles aspiraciones a ser el centro de un universo en el que no pasa nada), otra bien diferente Burzaco (místico, salvaje y humilde), otra Mármol (los suburbios de los suburbios) y olvidate Longchamps (en donde, para empezar, tuvo lugar en 1910 el primer vuelo mecanizado de Sudamérica). Lo mismo pasa con Turdera, Témperley, Lomas de Zamora y Banfield, cada una aporta sus propias postales, algunas poéticas y otras más apocalípticas, y así vamos remontando hasta Escalada y Lanús, y mejor freno acá que no quiero tocar de oído y que alguien me quiera pegar un corchazo…

Más alejado, abierto hacia el Oeste y en dirección a Ezeiza, Monte Grande también participa y aporta como el que más, pero además sabe ver toda esta Zona Sur como un todo mejor que nadie, y hasta deleitarse en su tierna vanidad y absurdas pretensiones. En cuanto a Quilmes, Bernal y Berazategui, si bien forman parte de Zona Sur, su no ser sur-sur sino sur-este (y para peor camino a La Plata), hace que muchas veces se les de un trato algo distante, como de primos lejanos. No me parece para nada un detalle menor el hecho de que todas las estaciones de tren mencionadas en el anterior párrafo estén prácticamente alineadas miradas desde Plaza Constitución en dirección al Polo Sur, motivo por lo cual se entienden ciertas reservas. Afortunadamente, la rebosante actualidad de Placer y exagerada contundencia de Ok Pirámides (en donde conviven zonasureños de ambos ramales) son una clara demostración de que la frecuencia de onda es la misma. Si bien está por todas partes y por todos los barrios, da la impresión de que mucho no abunda y de que al final todos sabemos que a la hora del rockeado alternativo, el trance minimalista y la vuelta de tuerca post-punk, no todos los suburbios son iguales.

Por otra parte, la significativa ausencia de bandas zonasureñas en los diversos festivalones Lollapaloozas y Cosquines Rocks y hasta en ciclos palermitanos como la Roxtar o en Ciudad Capital (¡feliz día del amigo para todos!) parecen apuntar a la existencia de un sentimiento antizonasureño que no termino de entender si es consciente o insconsciente, pero prometo seguir investigando hasta mi último suspiro, y obviamente combatirlo por el bien de la Patria y la evolución de la especie.

Como para balancear un poco los párrafos precedentes y en consonancia con el clima, los dejo con una de las canciones más lindas de The Velvet Underground, con traducción de la letra en español, una canción que estoy seguro sonó más en la famosa Zona Sur que en cualquier otro suburbio hispanoparlante; por los siglos de los siglos, amen.

 


Seguinos en Facebook

Seguinos en Twitter