05 MAY 2017

Sting: revitalizado y rockero

El jueves a la noche, el inglés llenó el Hipódromo de Palermo junto a una poderosa y entusiasta banda que incluye a su hijo y al de Dominic Miller
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Por Marcelo Fernandez Bitar
A los 65 años, Sting logró reinventarse una vez más, y en su nueva visita a Buenos Aires mostró una faceta rockera y llena de hits de The Police y de su carrera solista. Atrás quedó una década de experimentaciones con instrumentos antiguos, canciones medievales, orquestas y hasta una ambiciosa (y fallida) comedia musical en Broadway.

Es cierto que Sting estuvo en Argentina hace dos años atrás y brindó un repaso por sus hits, pero ahora se cortó la barba y vino con un nuevo álbum bajo el brazo, más una enérgica banda que solo mantiene a su fiel guitarrista Dominic Miller e incorpora su hijo Joe, el baterista Josh Freese y al hijo de Miller. Además, mantuvo durante casi todo el show a los jóvenes músicos tejanos de The Last Bandoleros, que primero tocaron como teloneros y luego se quedaron en el escenario para hacer coros y percusión, incluso sumando a su acordeonista Percy Cardona.

El resultado no solo fue un desfile de temas nuevos y viejos éxitos, sino un desborde de entusiasmo y vitalidad, arrancando desde el vamos con “Synchronicity II”, “Spirits in the material world” y “Englishman in New York”. El público lo celebró de pie, con fuerza, aportando coros y palmas para un músico que viene al país desde 1980 y ya llenó estadios como Obras, River, Velez y el DirecTV Arena.

“¡Buenas noches querido público!”, saludó tras hacer “I can´t stop thinking about you” el primer corte del flamante “57th and 9th”. Y agregó: “Me siento feliz y honrado de estar en Buenos Aires otra vez”. Ahí mismo presentó a su banda, con “el porteño” Dominic Miller (nacido en Hurlingham) y su hijo Rufus, también guitarrista, además de Joe Sumner, hijo de Sting. Atrás, a un costado, se sumaron los integrantes de The Last Bandoleros. El resultado es un grupo fresco, lleno de energía y revitalizado, un poco como sucedió aquí con Los Fabulosos Cadillacs y los hijos de Vicentico y Flavio.

Con la experiencia que dan los años, Sting no abusó de las canciones nuevas y las dosificó entre viejos éxitos de su carrera como solista, por ejemplo una gran versión de “Fields of gold”, la delicada “Shape of my heart” y la étnica “Desert rose”, además de rarezas como “She´s too good for me” (del '93) y “I hung my head” (del '96).

El tramo final, para alegría de viejos y nuevos fans, fue a todo The Police: “Message in a bottle”, “Walking on the moon”, “So lonely”, “Roxanne”, “Next to you” y “Every breath you take”, cerrando a las 23 horas con “Fragile”. En el medio, Joe se lució con una versión de “Ashes to ashes” de David Bowie.

Párrafo aparte para los artistas invitados, que tocaron desde las 19:15 horas. El primero fue Lisandro Aristimuño, a solas con su guitarra y una actitud humilde ante un público que tal vez no lo conocía (hasta se presentó con nombre y apellido) y con total agradecimiento por la situación (“Tengo el honor y orgullo de tocar antes del maestro Sting”). Sin banda, hizo ocho temas que reflejaron el estilo más acústico de sus comienzos: “Tu nombre y el mío”, “La última prosa”, “Me hice cargo de tu luz”, “Hoy hoy hoy”, “Voy con vos”, “El plástico de tu perfume” y “Azucar del estero” y “Canción de amor”.

Después subió Joe Sumner, que tocó cuatro temas a solos e impresionó con su parecido (cara, pelo, look) con Sting, cerrando con una quinta canción junto al grupo The Last Bandoleros, quienes luego hicieron cinco canciones con un muy logrado estilo que une a los Beatles con la tradición tex-mex de su padre Emilio Navaira Sr.


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