23 DIC 2015

Stone Giant cumple su sueño en el Lollapalooza

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Por Natalia Sarramone
El argentino Sebastián Fernández partió con su guitarra a los Estados Unidos hace cinco años. En poco tiempo armó una banda de hard rock con un brasilero, un chileno y un portugués. Después de triunfar en Boston y proyectarse al mundo, esta verdadera comunidad global llamada Stone Giant llega por primera vez a la Argentina para tocar en el Lollapalooza el viernes 18 de marzo. El espaldarazo se lo dio Jimmy Page, nada menos, que estaba presente cuando se hizo el tributo a su música y donde Stone Giant tuvo un rol destacado. Nos encontramos con Sebastián en un bar de Palermo para conversar sobre la rápida ruta que depositará a su banda por primera vez en el país. 
 

-¿Qué significa para vos estar en el Lollapalooza Argentina?


-Todo. La verdad es que mi sueño siempre fue volver acá. Todo lo que yo hacía allá, me lo imaginaba acá en un escenario. Igual me imaginaba cualquier cosa: en un bar con mis amigos, en la playa en Punta del Este. No pensaba que iba a ser tan grande, ni tan rápido.


-¿Por qué te fuiste?


-Siempre hice música y jugué al fútbol. Un día empecé más con la música y empecé a tocar con una banda acá con unos amigos. Tocábamos en fiestas, en bares. Y después me separé y no sabía qué hacer. Muchos de mis amigos estaban viviendo allá y me decían que vaya. Así que agarré la guitarra y me fui solo para allá, a ver qué pasaba.


-¿Y ahí conociste al resto de los Stone Giant?


-Sí, ahí conocí a todos. Al tecladista lo conocí el primer día de clases en el Berklee College of Music. Entró tarde un tipo de pelo largo con una remera de Argentina, y cuando terminó la clase me le acerqué a hablar. Me dijo que era brasilero y le dije “vos estás mal de la cabeza”. El chabón es fanático de Argentina. Él tocaba el teclado, yo la guitarra, a los dos nos gustaba Black Sabbath y entonces me dijo “¿armamos una banda?”


-¿Extrañás un poco?


Obviamente, sí. La vida allá es muy distinta, todo es un poco más acelerado, más individualista, acá uno está acostumbrado a mucha familia todo el tiempo. Pero no se si extraño tanto como para tirar todo y volverme. Vengo acá dos semanas y ya me empieza a picar el bicho de volver allá y hacer cosas. Siento que formé una vida nueva, me fui solo con mi guitarra y conocí toda una comunidad de gente y una movida donde me siento muy identificado.


-Tocaron para Jimmy Page, lo que fue un salto importante para la banda. ¿Cómo se dio eso?


-La historia real es que yo tengo un contacto muy personal con él, lo conocí cuando era más chico porque salí un tiempo con una familiar suya. Cuando tenía 19 años estuve en su casa y uno de los últimos días estaba zapando con su hijo, que toca la batería, y en eso entró Jimmy al cuarto y nos empezó a mirar y a reírse. Yo estaba tocando The Ocean, de Led Zeppelin. El día que me despedí de él en mi cabeza dije: “me lo voy a volver a cruzar, pero por mis propios medios”. Cuando me gradué de la Universidad lo contacté y lo invitamos para homenajearlo. Y ahí volví a tocar The Ocean. Tocamos en un estadio como para 10 mil personas y él estaba ahí, en la quinta fila, riéndose. Eso fue increíble, fue muy espiritual. De hecho tengo un tatuaje que muestra todo eso, mis iniciales SF, la fecha del concierto, la latitud del estadio, y JP.


-Es decir que te lo imaginaste pero también lo buscaste, y por eso llegó…
 
-Sí, yo creo que lo buscás. Cuando lográs conectar la “flasheada” con la acción, es decir que no quede solo en un flash, a las cosas las atraés. Te lo vas imaginando y después te pasa y te das cuenta cuando ya te está pasando. Por ejemplo, un verano salí a correr acá por el bajo y mientras escuchaba Guns And Roses, cada vez que escuchaba a Slash solear me imaginaba a mí en un concierto tirado en el piso tocando la guitarra. Y a los dos meses estaba en Boston, en un piso, tocando la guitarra y me di cuenta ahí que eso que me estaba pasando lo había flasheado corriendo por el bajo. Quizás no pasa exacto, pero de alguna manera pasa.


-¿Y ahora nos podés contar qué te estás imaginando?


-Sobre el Lollapalooza tengo una vocecita que me dice que va a ser un show de la puta madre. Siento que vamos a descargar muchísimo. Y de acá a cinco años no se, Madison Square Garden, sí, siempre me lo imagino. O volver y tocar en River…


-¿Con qué bandas tenés más ganas de compartir escenario en el Lollapalooza?


Y tengo ganas de verlo a Noel. Yo he visto a Oasis muchas veces, es más, fui a Londres hace cuatro años y Oasis canceló su show dos horas antes de ir a tocar. Así que desde ese momento me quedé con las ganas. También quiero ver a Eagles of Death Metal. Por todo lo que les pasó en París es un tema delicado, pero si puedo llegar a tener una conversación con esos tipos puede llegar a ser increíble.


-¿Qué es lo que más te gusta de este tipo de festivales?


Me interesa ver cómo se comporta cada uno en el backstage. Más que todo cuáles son los rituales antes de salir a tocar. Porque desde afuera te imaginás, fantaseás que uno está tomando whisky por ejemplo y quizás no, y el tipo está metido en un cuarto tomando té y meditando. Voy a estar muy atento a cuál es el ritual de cada uno, porque la emoción que tenés ahí es lo que después se da en el escenario.


-¿Stone Giant tiene su propio ritual?
 
 
-A mí me gusta que estemos todos juntos. Si tocamos a la noche me gusta que almorcemos juntos, hablemos de las canciones, de qué cosas nos faltan. Y después, tranquilos. Siempre cambio todas las cuerdas, afino la guitarra, hago ejercicios vocales. Me concentro.
 
 
-¿Y cómo se llevan entre todos?
 
 
-La verdad es que somos todos muy amigos y nos hemos consolidado mucho. Cuando toco con otros músicos no siento la conexión que tengo con ellos. Yo vivo en Nueva York con Pedro, el bajista, con Nico que es nuestro manager y con el Chaco que era el cantante de una banda de acá. Joao, el tecladista, vive a cinco cuadras y el baterista, Pepe, en New Jersey que es a 20 minutos. Estamos mucho tiempo juntos. Ahora acabamos de hacer una gira un mes por toda la costa este de Estados Unidos y estábamos todo el día juntos. Y Eso es un test, un examen, te podés odiar y pelear pero no, fue increíble.


-¿Qué planes tienen para 2016?


Tourear. Estamos viendo si cerramos una gira en febrero por Estados Unidos. Después vamos a venir acá al Lollapalooza, diez días antes para que los chicos conozcan, se coman un asado, los quiero llevar a la bombonera también. Y después nos vamos a Chile y el baterista que es chileno nos va a mostrar todo lo de allá. En el verano queremos aprovechar, quizás irnos al West Coast y hacer gira por ahí. La verdad es que quiero estar de gira todo el año porque así se corre la bola, no hay trucos, es eso.
 
PH: Nicolás Fernández
 
Sebastián Fernández partió con su guitarra a los Estados Unidos hace cinco años. En poco tiempo armó una banda de hard rock con un brasilero, un chileno y un portugués. Después de triunfar en USA, Stone Giant llega por primera vez a la Argentina para tocar en el Lollapalooza. Nos encontramos con Sebastián en un bar de Palermo para conversar sobre la rápida ruta que trajo a Stone Giant a nuestro país.
 
¿Qué significa para vos estar en el Lollapalooza Argentina?
Todo. La verdad es que mi sueño siempre fue volver acá. Todo lo que yo hacía allá, me lo imaginaba acá en un escenario. Igual me imaginaba cualquier cosa: en un bar con mis amigos, en la playa en Punta del Este. No pensaba que iba a ser tan grande, ni tan rápido.
¿Por qué te fuiste?
Siempre hice música y jugué al fútbol. Un día empecé más con la música y empecé a tocar con una banda acá con unos amigos. Tocábamos en fiestas, en bares. Y después me separé y no sabía qué hacer. Muchos de mis amigos estaban viviendo allá y me decían que vaya. Así que agarré la guitarra y me fui solo para allá, a ver qué pasaba.
¿Y ahí conociste al resto de los Stone Giant?
Sí, ahí conocí a todos. Al tecladista lo conocí el primer día de clases en el Berklee College of Music. Entró tarde un tipo de pelo largo con una remera de Argentina, y cuando terminó la clase me le acerqué a hablar. Me dijo que era brasilero y le dije “vos estás mal de la cabeza”. El chabón es fanático de Argentina. Él tocaba el teclado, yo la guitarra, a los dos nos gustaba Black Sabbath y entonces me dijo “¿armamos una banda?”
¿Extrañás un poco?
Obviamente, sí. La vida allá es muy distinta, todo es un poco más acelerado, más individualista, acá uno está acostumbrado a mucha familia todo el tiempo. Pero no se si extraño tanto como para tirar todo y volverme. Vengo acá dos semanas y ya me empieza a picar el bicho de volver allá y hacer cosas. Siento que formé una vida nueva, me fui solo con mi guitarra y conocí toda una comunidad de gente y una movida donde me siento muy identificado.
Tocaron para Jimmy Page, lo que fue un salto importante para la banda. ¿Cómo se dio eso?
La historia real es que yo tengo un contacto muy personal con él, lo conocí cuando era más chico porque salí un tiempo con una familiar suya. Cuando tenía 19 años estuve en su casa y uno de los últimos días estaba zapando con su hijo, que toca la batería, y en eso entró Jimmy al cuarto y nos empezó a mirar y a reírse. Yo estaba tocando The Ocean, de Led Zeppelin. El día que me despedí de él en mi cabeza dije: “me lo voy a volver a cruzar, pero por mis propios medios”. Cuando me gradué de la Universidad lo contacté y lo invitamos para homenajearlo. Y ahí volví a tocar The Ocean. Tocamos en un estadio como para 10 mil personas y él estaba ahí, en la quinta fila, riéndose. Eso fue increíble, fue muy espiritual. De hecho tengo un tatuaje que muestra todo eso, mis iniciales SF, la fecha del concierto, la latitud del estadio, y JP.
Es decir que te lo imaginaste pero también lo buscaste, y por eso llegó…
Sí, yo creo que lo buscás. Cuando lográs conectar la “flasheada” con la acción, es decir que no quede solo en un flash, a las cosas las atraés. Te lo vas imaginando y después te pasa y te das cuenta cuando ya te está pasando. Por ejemplo, un verano salí a correr acá por el bajo y mientras escuchaba The Guns And Roses, cada vez que escuchaba a Slash solear me imaginaba a mí en un concierto tirado en el piso tocando la guitarra. Y a los dos meses estaba en Boston, en un piso, tocando la guitarra y me di cuenta ahí que eso que me estaba pasando lo había flasheado corriendo por el bajo. Quizás no pasa exacto, pero de alguna manera pasa.
¿Y ahora nos podés contar qué te estás imaginando?
Sobre el Lollapalooza tengo una vocecita que me dice que va a ser un show de la puta madre. Siento que vamos a descargar muchísimo. Y de acá a cinco años no se, Madison Square Garden, sí, siempre me lo imagino. O volver y tocar en River…
¿Con qué bandas tenés más ganas de compartir escenario en el Lollapalooza?
Y tengo ganas de verlo a Noel. Yo he visto a Oasis muchas veces, es más, fui a Londres hace cuatro años y Oasis canceló su show dos horas antes de ir a tocar. Así que desde ese momento me quedé con las ganas. También quiero ver a Eagles of Death Metal. Por todo lo que les pasó en París es un tema delicado, pero si puedo llegar a tener una conversación con esos tipos puede llegar a ser increíble.
¿Qué es lo que más te gusta de este tipo de festivales?
Me interesa ver cómo se comporta cada uno en el backstage. Más que todo cuáles son los rituales antes de salir a tocar. Porque desde afuera te imaginás, fantaseás que uno está tomando whisky por ejemplo y quizás no, y el tipo está metido en un cuarto tomando té y meditando. Voy a estar muy atento a cuál es el ritual de cada uno, porque la emoción que tenés ahí es lo que después se da en el escenario.
¿Y Stone Giant tiene su propio ritual?
A mí me gusta que estemos todos juntos. Si tocamos a la noche me gusta que almorcemos juntos, hablemos de las canciones, de qué cosas nos faltan. Y después, tranquilos. Siempre cambio todas las cuerdas, afino la guitarra, hago ejercicios vocales. Me concentro.
¿Y cómo se llevan entre todos?
La verdad es que somos todos muy amigos y nos hemos consolidado mucho. Cuando toco con otros músicos no siento la conexión que tengo con ellos. Yo vivo en Nueva York con Pedro, el bajista, con Nico que es nuestro manager y con el Chaco que era el cantante de una banda de acá, Los Simons. Shoab, el tecladista, vive a cinco cuadras y el baterista en New Jersey que es a 20 minutos. Estamos mucho tiempo juntos. Ahora acabamos de hacer una gira un mes por toda la costa este de Estados Unidos y estábamos todo el día juntos. Y Eso es un test, un examen, te podés odiar y pelear pero no, fue increíble.
¿Qué planes tienen para 2016?
Tourear. Estamos viendo si cerramos una gira en febrero por Estados Unidos. Después vamos a venir acá al Lollapalooza, diez días antes para que los chicos conozcan, se coman un asado, los quiero llevar a la bombonera también. Y después nos vamos a Chile y el baterista que es chileno nos va a mostrar todo lo de allá. En el verano queremos aprovechar, quizás irnos al West Coast y hacer gira por ahí. La verdad es que quiero estar de gira todo el año porque así se corre la bola, no hay trucos, es eso.



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