02 SEP 2016

The Divine Comedy: “Soy un anacronismo caminando”

Presenta en sociedad su nuevo disco "Foreverland" y analiza su lugar en la historia del britpop
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Por Diego Mancusi


En los seis años que separan "Bang Goes the Knighthood" de su nuevo trabajo, Neil Hannon archivó a The Divine Comedy pero no se entregó al ocio. Dos óperas (Sevastopol e In May), un musical (Swallows and Amazons) y dos improbables discos en colaboración con Thomas Walsh de la banda Pugwash sobre ese deporte tan británico llamado criquet mantuvieron al irlandés ocupado durante ese tiempo. Hasta que un día decidió que el mundo estaba necesitando a su proyecto más célebre y craneó las doce canciones que integran "Foreverland", otra de sus demostraciones de elegancia y clasicismo, con las sutiles novedades que le aportan a un artista la madurez y la inquietud por mantenerse vigente.

 

-"Foreverland" es puro pop: melódico, contagioso, agridulce... y a la vez suena como un disco de la era anterior al rock. ¿Te gusta jugar a ser anacrónico?

 

-Lo disfruto. No tengo problema con ser un anacronismo caminando. Me gusta tomar estilos musicales del pasado y mezclarlos todos juntos. Con suerte sale algo bastante original.

 

-Siempre decís que los arreglos orquestales son agotadores, y después vas y los hacés de nuevo. "Foreverland" es más grande que tu disco anterior "Bang goes the Knighthood", ¿no?

 

-Así es. ¿Qué te puedo decir? Soy un tonto por las orquestas. El problema es que me gusta componer y grabar con la computadora, donde tengo todas estos samples orquestales hermosos, los uso todos y parece muy fácil. Pero claro, después tenés que grabar partes reales porque los samples son una porquería, y todo eso es caro y estresante, je. Pero lo hago igual porque, ¿por qué no?

 

-¿Cuánto tiene que ver tu fanatismo por Jeff Lynne en eso?

 

-Bastante, la verdad. Amo a Jeff. Crecí escuchando la ELO y fue una gran aproximación al uso de coros y cuerdas, aunque después lo haya usado en música diferente.

 

-Declaraste que el disco es sobre conocer a tu alma gemela y vivir felices por siempre... y sobre lo que viene después de vivir felices por siempre. El pop no suele ocuparse de lo que viene después del enamoramiento, ¿por qué te interesó?

 

-Porque enloquecerse con alguien es divertido, pero no es interesante. Y además ya escribí bastante sobre eso en el pasado, je. Pero ahora tengo 45 años y tengo que investigar cómo es el resto de la historia, y resulta que es mucho más interesante.

 

-En "Foreverland" hay un tema llamado I Joined the Foreign Legion (to Forget). Le cantaste a la Legión Extranjera como Sinatra en French Foreign Legion.

 

-¡Sí! No conocía esa canción hasta que terminé con la mía.

 

-Ah, ¿no?

 

-No. No googleo cosas. Me llama la atención no haberla escuchado antes. Pero bueno, mi canción sobre la Legión Extranjera es... la canción perfecta sobre la Legión Extranjera, je. Es la única que necesitás.

 

-Me imagino que debe ser tentador usar esa imagen de aislarse como autocastigo porque el amor salió mal. Parece muy en contacto con el espíritu dramático del rock n' roll. 

 

-Creo que tiene más que ver con mi corazón para las baladas tristes y melancólicas. Me gusta provocar compasión entre mis fans femeninas. Que digan “aww, pobre Neil”.

 

-¿Ser un artista pop y una persona feliz es contradictorio?

 

-Alguna gente piensa que es más difícil de lo que realmente es. Cuando escucho a artistas pop llorando por lo dura que es la vida me dan ganas de pegarles. ¡Hay gente que limpia inodoros para vivir! No les digas a ellos la mierda que es la vida. 

 

-Dijiste que para un artista pop el mayor desafío es mantenerse relevante. A veces cambiás y los fans no quieren que lo hagas, o no cambiás y dicen que te repetís. ¿Cómo encontrás el equilibrio?

 

Me repito, je.

 

-¡Sabés que no! Tus discos son bastante diferentes entre sí.

 

Gracias. Tengo mis piedras fundacionales, eso es cierto. El sonido de Scott Walker. O lo que hace Michael Nyman: soy fan del clásico contemporáneo. Todas estas cosas se mezclan en una y forman The Divine Comedy. Además de eso está mi amor por la música pop y eso es básicamente todo. Pero cada vez que hago un disco tengo una prioridad distinta. ¿Qué tipo de estado de ánimo quiero evocar? Así que sí, los discos son muy diferentes uno del otro en términos de mi trabajo. Pero seguro que desde la perspectiva de un fan, todos suenan bastante como yo, je.

 

 

-En estos años escribiste dos óperas. ¿Hubo algo que hayas aprendido haciéndolo que después hayas podido aplicar al pop o son experiencias muy distintas?

 

-Aprendí que no soy bueno escribiendo ópera, je. No, una de las que hice no salió del todo bien. Pero la otra sí fue realmente buena. Y también escribí una pieza para órgano que se tocó en un festival en el Royal Albert Hall. Hice todas esas cosas y por eso demoré tanto en sacar este disco. Estuve trabajando en proyectos extraños, álbumes sobre cricket, musicales... y todo eso repercutió en mis propios discos, aunque traté de no pensar en eso. No quiero que mis discos suenen como musicales. Eso estaría mal. Quiero que suenen como... mis discos.

 

-¿Cómo te llevás con ese estereotipo que pesa sobre vos, que dice que sos “el dandy que hace pop orquestal”? ¿Cuánto hay de realidad ahí?

 

-No me molesta la parte del pop orquestal porque eso es más o menos cierto, pero no soy ningún dandy y nunca lo fui, je. Uso un traje, eso es cierto. Pero sólo lo uso porque me veo muy mal en jeans y remeras. Cuando me pongo un traje todo es más simple. 

 

-Dijiste que hiciste "Regeneration" (2001) con el productor Nigel Godrich después de escuchar lo que él había grabado con Radiohead en "Ok Computer". ¿El britpop era una competencia? ¿Se fijaban en lo que hacían los demás?

 

-Uh, sí. Estaba bastante celoso de las demás bandas. Todos lo estaban, y el que te diga que no te está mintiendo, je. Me acuerdo de grabar Casanova en Bristol, ir a un club en el sótano del estudio a tomar algo y esa vez fue la primera vez que escuché “Common People” de Pulp. Eso me puso enfermo: era tan bueno. Me sentí vacío, porque pensé “dios, mi disco no es tan bueno”. Así que subí de nuevo y regrabé cosas. Las rivalidades son buenas para la motivación, pero ya no las tengo porque no estoy en las mismas áreas que todos los demás. Ya no tengo pretensiones de tener hits en los charts.

 

-A veces se te omite en la historia grande del britpop. ¿Por qué puede ser?

 

Bueno, debo ser fácil de olvidar, je.

 

-Creo que tiene que ver con el estilo más que con la relevancia

 

-Sí, seguro. Si me dejan afuera es porque me convertí en algo propio y singular, y eso es bueno. 

 

-En tu gira anterior tocabas solo, y ahora volvés a tocar con la banda. ¿Cómo viviste esa experiencia de estar tan expuesto?

 

-Aprendí mucho. Soy un gran exhibicionista, je. La pasé bien. Cuando estás frente a la audiencia solo con un piano podés decir lo que quieras y derramar vino sobre el piano y es divertido. El único problema de salir de gira solo es que se vuelve bastante aburrido porque si no tenés a la banda no tenés compañeros. Así que, ¿qué hacés después del show? Es buenísimo tocar con la banda y hacer mucho ruido. Y después emborracharte con ellos. 

 


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