09 DIC 2015

Un argentino en Abbey Road

Nueva columna exclusiva de Bambi de Tan Biónica
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Por Bambi Tanbionica

Aún llevaba puesta la adrenalina de los cuatro conciertos con Tan Bionica en el Luna Park, uno nunca se acostumbra a esas cosas. 

 

Días atrás junto con mi compañero Diego Lichtenstein habíamos participado como jurados protectores en una de las semifinales de Camino a Abbey Road, certamen que como su nombre reza, tiene como premio grabar un disco en el mítico estudio londinense donde los Beatles, entre otros astros, registraron parte de su obra. Aquella noche en La Trastienda Club pudimos disfrutar en vivo de seis proyectos musicales (Ayelen Secches, In Corp Sanctis, CLONK!, Conexionistas, Cactus de Rosa y Jet Lag) y junto con los notables compañeros del jurado (Juanchi Baleiron, Diego Poso y German Daffunchio) elegir un finalista para participar, unos días después en un gran concierto al aire libre en el planetario de la Ciudad de Buenos Aires.

 

La música de Conexionistas me había gustado incluso antes de escucharlos tocar en vivo e intuyo que su capacidad de hacer bellas canciones probablemente los había llevado hasta esas instancias, porque en definitiva de eso se trata lo que hacemos; de tener algo para decir y presentarlo de la forma mas hermosa que podamos. Esa noche en San Telmo, Conexionistas sobresalió con su música y avanzo a la siguiente etapa del concurso.

 

Después de la semifinal nos encontramos un miércoles en el estudio Santito donde la banda estaban grabando una canción y se preparaban para la final del concurso. Compartimos un buen momento junto a la banda y Max Scena (técnico de sonido) contando anécdotas, aventuras, algunas glorias pero sobretodo muchos traspiés que transitamos en los últimos años.

 

Finalmente Conexionistas ganó la edición 2015 del certamen compartiendo escenario esa tarde con Nokreo Experimento, VULV y Los Nuevos Monstruos (ganadores en 2014). El cierre del concierto estuvo a cargo de Los Pericos que al final de su set invitaron a algunos de los jurados (Richard Coleman, Zeta Bosio, Diego Lichtenstein y Nico Cota) para una emotiva versión del clásico “Sin Cadenas”.

 

Ahora me encuentro en el avión volando hacia Londres, repasando en mi memoria aquellos discos que escuche alguna vez, las historias en los Anthology de los Beatles, las sesiones de mis artistas favoritos en “Live From Abbey Road” y hasta algunas bandas de sonido de esas épicas películas que vi en el cine. Mientras intento sinsentido procesar todo lo que me trajo hasta aquí, voy fantaseando con la entrada del estudio, subo los escalones y atravieso la clásica marquesina, imagino sus rincones, recuero el mítico cruce peatonal. Aquí me detengo para narrar brevemente, acerca de la primera vez viaje a Londres en el año 2012, cuando todo se encontraba en reparación y puesta a punto para los juegos olímpicos; incluso el famoso Abbey Road crossing, donde los fabulosos de Liverpool se tomaran aquella histórica foto que ilustra la tapa del disco homónimo. Está vez sí iba a poder cruzar, no solo la senda peatonal, sino también el umbral que separa el interior del estudio de la popular calle que cientos de fanáticos visitan diariamente.

 

Durante los primeros segundos recorro junto a mi amigo Diega, los pasillos de los estudios Abbey Road tratando de registrar cada cuadro, cada color, cada objeto que se interpone ante mis ojos; abro la puerta del estudio 2 y las amistosas caras que hay detrás me ayudan a sentirme un poco en casa. Arriba en los controles están Juanchi Baleiron, productor artístico del álbum y dueño de un sentido del humor inagotable, Alejandro Fernández Alves (Lechu) asistente de producción, un joven talento que participó en el disco que grabaron los ganadores de la edición anterior al igual que Max Scena, músico y experimentado ingeniero de sonido que también había grabado anteriormente en estos estudios. El control del estudio 2 es muy grande y a medida que vamos avanzando saludo a algunos miembros del equipo de la producción ejecutiva del concurso, al técnico local Toby y a los documentalistas que registran todo el proceso. A través de la pecera alcanzo a ver a Facu, Álvaro, Luisma y Demian que se encuentran grabando en medio de una toma bajo la dirección de los productores. Cuando terminan el registro, comenzamos a bajar uno a uno los escalones que llevan a la sala principal del estudio 2, donde los Beatles grabaron muchas de sus emblemáticas canciones, pero lo que primero me distrae no son los pianos y los órganos, sino la sonrisa de los muchachos que sorprendidos con nuestra visita, sueltan auriculares e instrumentos y nos reciben con grandes abrazos.

 

Comencé a sentir que parte de esta historia empezaba a completarse, todo lo que había leído y escuchado acerca de este lugar estaba frente a mis ojos, podía tocarlo y contemplarlo mientras recorría sus rincones en la búsqueda del perfume que había dejado allí tanta música. Nunca fui muy romántico de los museos, de los monumentos historicos u otros objetos del pasado; aunque esta es una ocasión diferente ya que a través de los ellos (instrumentos, consolas, paneles acústicos, procesadores, etc.) y las marcas del paso del tiempo, puedo estar un poco mas cerca de aquellos días, de aquella época.

 

A pesar de lo fugaz de mi viaje pude compartir grandes momentos junto a los Conexionistas y todo el equipo, cuando terminaba cada una de las maratónicas sesiones, salíamos en busca de algún bonito restaurant o clásico pub ingles para continuar hablando de música, riendo y compartiendo historias hasta la hora de cierre. Con el entusiasmo de todo lo vivido en nuestra última noche con Diega nos perdimos por las preciosas calles londinenses topándonos con algunos extraños personajes que con gracia deambulan las desoladas veredas de la ciudad de Westminster.

 

Durante los siguientes días en los estudios Abbey Road la banda recibió mas sorpresivas visitas de otros participantes del certamen y así, Adrián Dargelos, Diego Poso, Juanse y Bebe Contepomi; intercambiaron conocimientos, experiencias y música con ellos.

 

Ahora camino un rato por Hyde Park antes de salir para el aeropuerto y en mi cabeza suena en forma de loop el arpegio de Her Majesty, esa preciosa pieza countryfolk de 23 segundos que antecede el final de Abbey Road, uno de los álbumes mas alucinantes que escuche alguna vez.


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