24 AGO 2016

Un día en la vida de Bebe

En su nueva columna Esteban Rial hace un repaso de las rutinas del único Contepomi que no ganó en el rugby
1193
Por Esteban Rial

Aunque carismática estrella televisiva y escritorazo cuando se concentra en redondear cuatro o cinco párrafos, mediáticamente hablando Bebe Contepomi es ante todo un animal de radio y supongo que por eso su jornada laboral -en caso de despertarse en este bendito país falladísimo- arranca a las 9 de la mañana haciendo radio frecuencia modulada en un ámbito 100% deportístico y zonanorteño, en un programa cuyo título ya invita al equívoco horario... No estoy muy seguro y me prometí escribir esta breve semblanza sin chequear ningún dato, pero supongo que en un principio “Bebe va de Diez” arrancaba justamente a las diez, y luego no le quisieron o no se quiso bajar la nota, o algo así, pero lo cierto es que tiene un primer turno de tres horas, en el cual lo imagino intercambiando whatsapps con su productor televisivo favorito de todos los tiempos, también hincha de Independiente, pero vecino de Lanús y muchísimo más discreto en su vida pública y privada (no todos los periodistas independientes somos iguales).

 

La radio a la mañana, luego la productora, el canal solo a veces presencialmente pero siempre latente y demandante, La Viola Bar, las reuniones con marcas y agencias y etcéteras varios, los viajes… Bebe viaja entre mucho y demasiado al hemisferio norte. A veces va tipo tres días y se vuelve y luego viaja de vuelta (locura que no se si es a pedido suyo o porque se lo hacen y él ni siquiera se da cuenta: todo puede ser). Tal vez llegue el día que los astros anglosajones se movilizarán especialmente a San Isidro para ser entrevistados, pero por ahora y hasta nuevo aviso es Bebe quien se deja ver y oir por aeropuertos, aviones, taxis y hoteles, speaking in english, spanish & spanglish; a veces en voz baja, generalmente no, porque el tipo siempre fue una estrella y las estrellas (por más familieras que sean), también se deben a su público.

 

En cuanto a su productora (la que me liquida un sueldo todos los meses de su mismísima constitución como Sociedad de Responsabilidad Limitada) a la que suele llegar sobre el mediodía, es, sin lugar a duda y más allá de mis diferencias de criterio y falta de escritorio con ángulos, uno de los escenarios más entretenidos de nuestra querida industria mediático-musical: un desfile de managers, músicos, productores y periodistas consagrados, y será por eso que en la heladera solo quedan dos o tres botellitas de Isenbeck (y ahora que pienso también podrían mandar algunas Warsteiner). Hoy por hoy el proyecto de El Bajo Producciones que mayor tiempo y energía (nos) demanda es la segunda temporada de Rock del País (cuya lista de jurados es ya garantía de espectáculo visual y pedagogía musical), en un cabeza a cabeza con el Rivadavia Rock (cuya última fecha tuvo con Miranda! una de esas noches en donde todo encaja y hasta parece tener sentido), mientras que Generación B tal vez esté en su mejor momento, y a su manera Bebe está encima de todo esto y mucho más, incluyendo alguna siesta ocasional en el medio del mundanal ruido palermitano, aunque creo que ya de este lado es Colegiales.

 

Y por supuesto está el canal. A pocos metros de Plaza Constitución, repleto de pasillos y oficinas y reflectores y esas cosas, en donde cada vez que va es maquillado y suele salir en vivo y en directo… El vivo televisivo es algo muy demandante, a veces pienso que quienes prestan su cuerpo y alma para semejante experiencia deberían tener algún tipo de exención impositiva, pero seguramente las autoridades económicas de nuestra Pequeña Gran Nación tengan otras prioridades en carpeta y hasta encajonadas.

 

En cuanto al famoso bar ubicado en Humboldt y El Salvador, su asistencia depende de como venga el día a día y sus horarios, ya que Bebe tiene todas estas rutinas y algunas más también, y aunque se la pasa muy bien invitando chupitos a sus amigos y amigos de amigos y haciendo de relacionista público como nadie, lo que más aprecia de todo es su vida familiar, que no por nada viene de una casa con siete hermanos de sangre y está casado con una mujer espléndida (mi presidenta) con la que tiene tres hijos preciosos de muchísimo carácter, con el significativo detalle que el más pequeño (un bebote grande todavía) no es muy de dormir por las noches como Dios manda, pero bueno, de tal palo tal astilla…

 

Los dejo con una canción escrita por Margaret Anna Rich para que la cante su marido, uno de los mejores cantantes norteamericanos de la historia, sobre el patriarcado bien entendido y el paso a paso como estilo de vida:

 


Seguinos en Facebook

Seguinos en Twitter