15 JUN 2016

Una de cal y otra de arena (la estupidez contraataca)

En su nueva columna Esteban Rial analiza el contexto de los shows en vivo en Buenos Aires y se refiere al cierre de Pura Vida en La Plata
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Por Esteban Rial

Así como la temporada local del año rockero argentino arranca con el Cosquín Rock y la internacional con el Lollapalooza, la entrega de los Premios Gardel marcan el meridiano de la temporada en plan alfombra roja y la industria mostrando su torpeza y su grandeza y proyección, todo en una misma noche inolvidable. Más en un año en el que por esas cosas de la política y la economía y el relato y el contrarrelato, durante este primer semestre todavía en curso, se supo postular un Segundo Semestre con mayúsculas que a esta altura ya sabemos exageradas en tanto y en cuanto reactivación.

No obstante, algunas buenas nuevas hay, pero también malas noticias, y otras que incluso no sabemos bien cómo interpretar, tanto a nivel local como global, como por ejemplo Donald Trump amenazando convertirse en el Presidente del país que inventó el rock y en el que se organizan las mejores galas y festivales y esas cosas maravillosas, Keep on rockin´ in the free world, etc, etc.

 

Pero volvamos a lo local: entre las buenas buenísimas novedades está la recuperación del Teatro Gran Rivadavia para el rock, con espectaculares actuaciones de La Mississippi la misma noche de viernes en que Messi entró en el segundo tiempo y metió tres goles, y de Turf el sábado dejándola chiquita, ambos conciertos en el marco del flamante ciclo Rivadavia Rock, que organiza El Bajo Producciones, desde cuya sede tipeo estos párrafos.


Una iniciativa y apuesta privada con la gente pagando su entrada como Dios manda que incluirá futuras actuaciones confirmadas de Los Tipitos, Fito Paez por duplicado, Barilari & JAF, Catupecu MachuMiranda!, y de muchos más nombres convocantes pero que por ahora son secreto de sumario. Estamos hablando de un flor de teatro ubicado en Avenida Rivadavia al 8600, barrio de Floresta, con 1500 butacas aptas para comer pochoclo, que abrió sus puertas hace muchísimos semestres, hacia 1949, cuando todavía ni siquiera existía el rock & roll en blanco y negro y los matrimonios solían durar hasta que la muerte los separaba.

 

Entre las malas malísimas, está la confirmación del cierre de Pura Vida, o sea el luminoso agujero negro que supo catalizar como nadie la escena platense de presente siglo XXI después de Cristo. Yo no soy abogado ni lo quiero ser, pero se supone que el lugar hizo todo lo que se suponía que debía hacer, y que la decisión de no darle la habilitación es más política que otra cosa, o mejor sería decir antipolítica.
En todo caso, el lugar llevaba 16 años prestando su escenario a propuestas de rock & derivados, dejándole el 100% de la puerta a las bandas, colaborando de esta forma con el desarrollo de grupos de todos los colores, entre los cuales se destaca nada menos que El Mató un Policía Motorizado, una de las bandas argentinas con mayor demanda externa, o sea generadoras de divisas.


Tengo amigos que consideran todo esto parte de un plan de la derecha latinoamericana neoliberal que contraataca, pero yo creo que la estupidez no está necesariamente organizada sino que simplemente se manifiesta donde se manifiesta, algo así como el Espíritu sopla donde quiere pero todo lo contrario. Lo cierto es que Pura Vida (que hasta fin de mes tendrá conciertos casi todos los días), no llegará al famoso segundo semestre del 2016, el año de los cincuenta años del Rock Argentino tomando al lanzamiento de Rebelde, primer simple de Los Beatniks como punto de partida, y del hashtag y etiqueta Rock 2016 por parte de la industria discográfica que atiende en Buenos Aires; pero sabe que su sustentabilidad pasa por su tejido federal y proyección latinoamericana (incluyendo al Gran País del Norte, obviamente con los papeles en orden) como mínimo, y ya que estamos ibérica también. 

 

Me despido con el temazo de Neil Young que Donald Trump usaba en su campaña, y dejó de usar, como para mantener las banderas bien altas y con la convicción de que el cierre de Pura Vida está destinado a florecer en muchos tugurios platenses y extraplatenses, que los mandamases miopes pasan pero la electricidad ambiente nunca morirá.

 


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